
Laberintos Carmona, Payunia, Las Leñas y la Laguna de la Niña Encantada son solo algunas paradas obligadas en el sur mendocino. Agendá para disfrutar en marzo y abril.

El otoño se vive en Tupungato con una belleza silenciosa. Las montañas se visten de blanco, los viñedos se cubren de tonos cobrizos, y el aire se vuelve más puro, más claro. Es una estación donde el paisaje habla en susurros, invita a detenerse, respirar y contemplar.

Aquí, la montaña, eterna y serena, protege este rincón como un guardián silencioso. La rutina se disuelve en los caminos de tierra, entre bodegas, senderos y cielos abiertos.

Ya sea por un vino, una caminata o simplemente por un momento de paz, Tupungato en otoño es una experiencia para el alma.

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