A más de una década de las leyes de igualdad, Mendoza transita un cambio cultural en la aceptación de la población LGBT

Un reciente estudio en el Gran Mendoza, revela que persisten altos índices de percepción de discriminación aunque el reconocimiento de derechos logra niveles significativos de aprobación. El rol de la visibilidad y las diferencias generacionales en debate.
Actualidad26/06/2026Mendo HoyMendo Hoy
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A más de una década de las leyes de Matrimonio Igualitario e Identidad de Género, el proceso de aceptación social aún enfrenta desafíos en la provincia.

A más de una década y media de la sanción de la Ley de Matrimonio Civil Igualitario (2010) y la Ley de Identidad de Género (2012) , la aceptación y el respeto hacia los derechos de la población LGBT en la provincia de Mendoza continúan siendo objeto de análisis y evolución. Un reciente estudio de opinión pública, llevado a cabo por la consultora Demokratía en el Gran Mendoza, ofrece una fotografía actual sobre los niveles de discriminación, aprobación y convivencia en el principal conglomerado urbano de la provincia. 

El relevamiento, de carácter presencial y probabilístico sobre una muestra de 699 entrevistas a personas mayores de 16 años, expone que la percepción de la discriminación sigue siendo una realidad ineludible. Ante la consulta de si las personas lesbianas, gays o transgénero son objeto de segregación en la actualidad, el 73,71% de los encuestados afirmó que "algo hay" , cifra que al sumarse con quienes sostienen que "sí la hay" eleva el indicador a casi un 84% de percepción de conductas discriminatorias. Según el informe, este alto porcentaje es un indicador de que el proceso de transformación cultural aún se encuentra en pleno desarrollo.

El factor etario en la percepción y la igualdad de derechos

El análisis desagregado por edades expone comportamientos disímiles. La franja de adultos de entre 30 y 65 años registra la mayor sensibilidad hacia las prácticas discriminatorias, alcanzando picos del 13% en la categoría de "alto grado" de discriminación. El documento asocia este fenómeno a que dicho sector experimentó activamente los debates públicos durante la sanción de las leyes de igualdad, desarrollando un criterio más receptivo ante estas situaciones.

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El afecto en la vía pública cuenta con una aprobación general en el Gran Mendoza, aunque persisten marcadas diferencias según el rango etario de los encuestados.

En lo que respecta al reconocimiento de la igualdad de derechos en comparación con la población heterosexual, el 65,74% de los mendocinos manifestó su aprobación, frente a un 17,13% de desaprobación y un idéntico 17,13% de indiferencia. Sin embargo, la resistencia se concentra con nitidez en el segmento de mayores de 65 años, donde el rechazo trepa al 50%. En la vereda opuesta, los jóvenes muestran niveles de indiferencia de hasta el 21%, lo que sugeriría que para las nuevas generaciones la igualdad de derechos se asume como un piso consolidado y no como un eje de debate activo.

Espacio público, medios y el rol de la visibilidad

Las manifestaciones de afecto en la vía pública (como tomarse de la mano o besarse) cosechan una aceptación general del 58,96% , mientras que la desaprobación se sitúa en el 17,13%. Paradójicamente, el estudio arroja que la aprobación explícita en el rango de menor edad desciende al 28% , lo cual podría explicarse por las lógicas de interacción y los debates que actualmente se despliegan en entornos virtuales y redes sociales.

Por otra parte, la visibilidad en los medios audiovisuales y el hecho de que celebridades o deportistas manifiesten abiertamente su orientación sexual registran un impacto diferencial. La representación en televisión y cine cuenta con un 42,63% de aprobación general , traccionada principalmente por los jóvenes , en tanto que la exposición pública de figuras públicas logra un 41,43% de opiniones favorables. Ante este panorama, Diego Pedernera, presidente de la Sociedad Civil OMIN, señaló en el documento que para el movimiento de la diversidad "la visibilidad sigue siendo una herramienta política de alto impacto para garantizar derechos", ratificando el compromiso de las organizaciones civiles en ese camino.

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Según el estudio de la consultora Demokratía, el respeto a las diferencias y el trato digno en los espacios comunes son ejes centrales para construir una sociedad más igualitaria.

Convivencia e interacción cotidiana

Uno de los datos más llamativos del muestreo se vincula con la comodidad en la interacción diaria. El 92,03% de las personas encuestadas refirió sentirse "diferente" al relacionarse con la población LGBT. Desde la perspectiva analítica del informe, este resultado admite una doble lectura: puede interpretarse positivamente bajo un paradigma de convivencia armónica basada en el respeto a las diferencias individuales , o bien denotar una persistente barrera de integración que requiere continuar profundizando las políticas de sensibilización y trato digno.

En definitiva, las estadísticas presentadas por Demokratía reflejan una sociedad en transición, donde los consensos institucionales en torno a los derechos civiles conviven con debates abiertos sobre las esferas pública y privada de la sexualidad. Una construcción colectiva que, en palabras de los realizadores del estudio, avanza de manera paulatina hacia la consolidación de un esquema social más igualitario. 

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