Tres localidades mendocinas buscan representar a la Argentina en “Best Tourism Villages”

Las Loicas, Bardas Blancas y Villa 25 de Mayo fueron postuladas al certamen de ONU Turismo. Paisajes de cordillera, rutas escénicas y tradiciones cuyanas forman parte de una Mendoza cada vez más elegida.
Turismo08/05/2026Mendo HoyMendo Hoy
Termas Cajón Grande (Las Loicas)
Cajón Grande es uno de los sitios más lindos de Las Loicas (Malargüe).

Lejos de los circuitos más tradicionales y del ritmo de las grandes ciudades, hay una Mendoza que se descubre despacio. Una provincia de caminos de montaña, pueblos pequeños, volcanes, arboledas antiguas y vecinos que todavía saludan al que llega.

Esa Mendoza rural y auténtica es la que ahora busca proyectarse al mundo con la postulación de tres localidades del sur provincial al programa Best Tourism Villages, impulsado por ONU Turismo.

Las elegidas son Las Loicas, Bardas Blancas y Villa 25 de Mayo, destinos que comparten algo más que geografía: todos invitan a viajar sin apuro y a conectar con paisajes y tradiciones que todavía conservan una fuerte identidad local.

Las Loicas: montaña, silencio y termas escondidas

En plena cordillera malargüina, Las Loicas aparece como uno de esos pueblos donde el paisaje parece imponerse sobre todo lo demás.

Rodeada de montañas y atravesada por caminos que conducen hacia el Paso Pehuenche, la pequeña localidad se transformó en una parada cada vez más buscada por viajeros que recorren la Ruta 40 y quieren alejarse del turismo masivo.

Muy cerca aparecen algunos de los rincones más impactantes del sur mendocino: Cajón Grande, Valle Noble y las termas de El Azufre, un sitio que en los últimos años comenzó a circular con fuerza entre amantes de la naturaleza y la aventura.

El encanto del lugar no pasa por grandes estructuras ni lujos. En Las Loicas, la experiencia tiene más que ver con el paisaje, el aire frío de montaña, los ríos transparentes y la sensación de estar en un territorio todavía poco intervenido.

Bardas Blancas, la puerta al mundo volcánico

A unos kilómetros de allí, Bardas Blancas ofrece otra postal del sur mendocino. El pueblo se ubica sobre la Ruta 40, junto al río Grande, y funciona como una de las puertas de entrada a los paisajes volcánicos de La Payunia.

El camino ya anticipa lo que viene: extensiones inmensas, formaciones rocosas, cerros oscuros y una sensación de aislamiento que convierte al viaje en parte de la experiencia.

Bardas Blancas
Bardas Blancas es la puerta de entrada La Payunia.

Desde Bardas Blancas se puede acceder a algunos de los escenarios naturales más impactantes de Mendoza, entre ellos campos volcánicos, cavernas y antiguos senderos utilizados históricamente para cruzar hacia Chile.

La zona atrae especialmente a quienes buscan turismo aventura, trekking, fotografía de paisajes y rutas menos exploradas. Pero también conserva una identidad muy ligada a la vida rural y a la historia del sur provincial.

Villa 25 de Mayo: calles tranquilas y memoria cuyana

Muy diferente es la experiencia que propone Villa 25 de Mayo, en San Rafael.

A pocos minutos de la ciudad, la villa parece detenida en el tiempo. Casas antiguas de adobe, acequias, calles arboladas y plazas silenciosas construyen una atmósfera distinta, marcada por la historia y la tranquilidad.

El pueblo nació alrededor del antiguo Fuerte San Rafael del Diamante y todavía conserva gran parte de ese patrimonio cultural que lo convirtió en uno de los lugares más pintorescos del sur mendocino.

Villa-25-de-mayo
Villa 25 de Mayo todavía conserva gran parte de ese patrimonio cultural que lo convirtió en uno de los lugares más pintorescos del sur mendocino.

Allí, el turismo encuentra otro ritmo: caminatas tranquilas, gastronomía regional, ferias artesanales y actividades culturales que conviven con la vida cotidiana de los vecinos.

Cada fin de semana largo y durante las vacaciones, la Villa vuelve a convertirse en uno de los rincones más elegidos por quienes buscan descanso y una experiencia más cercana a las tradiciones mendocinas.

Con estas postulaciones, Mendoza vuelve a mostrar que su atractivo turístico no se limita al vino o a la alta montaña. En el sur provincial, entre volcanes, termas, caminos rurales e historia, aparecen destinos que todavía conservan algo cada vez más difícil de encontrar: autenticidad.

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