
Un emprendimiento mendocino recicla barricas y las convierte en muebles y objetos de diseño
Mendo Hoy
Diego Giorgente y Romina Izquierdo comenzaron con herramientas, madera y trabajos artesanales en el garaje de su casa. Ocho años después, “Más que Maderas” funciona en un taller de 400 metros cuadrados, con un patio de 700 metros cuadrados.
El proyecto combina tres elementos estrechamente vinculados con Mendoza: la tradición vitivinícola, el trabajo artesanal y la reutilización de materiales. Su principal materia prima proviene de elementos descartados por la industria del vino, que son recuperados y convertidos en nuevos objetos.
De una cochera a un emprendimiento productivo
El origen de “Más que Maderas” fue casi accidental. Según contó Giorgente, el proyecto nació hace ocho años a partir del interés de la pareja por los trabajos manuales. La buena respuesta de los primeros clientes los llevó a convertir aquel pasatiempo en una actividad productiva.


“Empezamos hace ocho años en la cochera de nuestra casa. Fue casualidad y, con el tiempo, nos dimos cuenta de que nuestro producto le gustaba al público y decidimos darle para adelante”, explicó el emprendedor.
Actualmente, el taller desarrolla piezas a medida con una estética que busca combinar el aspecto rústico de la madera recuperada con líneas de diseño. La producción incluye tablas para picar, lámparas, sillones, mesas y placares, además de otros objetos solicitados por los clientes.
La mayor parte de la producción se comercializa fuera del taller y tiene como principales destinatarios a establecimientos gastronómicos y turísticos, bodegas y particulares.
Barricas y maderas recuperadas que vuelven a tener utilidad
El eje del emprendimiento está en la reutilización. Barricas, toneles antiguos, sunchos, estructuras metálicas y distintos tipos de madera que dejaron de utilizarse en bodegas son recuperados para transformarlos en nuevos productos.
Entre los materiales empleados también aparecen maderas nobles como pinotea y quebracho.
“Trabajamos toda materia prima recuperada y un gran porcentaje viene del mundo del vino. A todos esos materiales nosotros tratamos de darles una segunda vida en un mueble o en un producto de diseño”, señaló Giorgente.
La propuesta se inscribe así dentro de la economía circular, al extender la vida útil de materiales que, de otro modo, podrían terminar como residuos.
Un proyecto que busca sumar una experiencia para turistas
Además de la fabricación de muebles y objetos, los responsables del emprendimiento trabajan en una experiencia destinada a visitantes y turistas.
La iniciativa contempla talleres vinculados con la concientización ambiental y el compostaje. Como parte de la propuesta, quienes visiten el espacio podrán llevarse una planta aromática en una maceta biodegradable elaborada en el propio taller.
La intención es sumar una dimensión educativa a la actividad productiva y mostrar el proceso detrás de los objetos fabricados con materiales recuperados.
El costado social del reciclaje
La reutilización de materiales también alcanza los residuos generados durante la producción. Los sobrantes de madera son donados al Hospital Lagomaggiore para actividades artísticas y talleres destinados a adultos que atraviesan procesos de rehabilitación por adicciones. El aserrín, en tanto, es entregado gratuitamente a refugios de animales de la zona.
De esta manera, el proyecto busca ampliar el impacto de la economía circular más allá de la fabricación y darle un nuevo uso a parte de los materiales que genera el propio taller.
El reconocimiento desde la Ciudad de Mendoza
El emprendimiento fue visitado por el intendente de la Ciudad de Mendoza, Ulpiano Suarez, y la secretaria de Desarrollo Económico y Turismo, Yamila Meljim, quienes recorrieron el taller y conocieron el proceso de producción.

Durante la visita, Suarez destacó la combinación entre identidad vitivinícola, diseño y reutilización de materiales que caracteriza al proyecto.
El crecimiento de “Más que Maderas” muestra cómo un emprendimiento iniciado a pequeña escala puede convertir materiales vinculados con una de las principales actividades económicas y culturales de Mendoza en productos con una nueva función y valor agregado.
Desde una cochera doméstica hasta un espacio productivo de más de 1.100 metros cuadrados entre taller y patio, la historia de Giorgente e Izquierdo tiene como punto de partida la madera descartada y como destino una propuesta que busca llevar parte de la identidad mendocina a nuevos espacios.




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