Un nuevo proyecto pone en valor la Ruta 40 para conocer Malargüe de otra manera

La UNCUYO y la Dirección de Turismo de Malargüe, recopilaron información sobre ocho sitios destacados en los 210 kilómetros de la ruta. Además implementaron carteles interactivos para que los turistas enriquezcan su experiencia y amplíen su conocimiento geológico e histórico.
Turismo25/08/2021Mendo HoyMendo Hoy
Ruta 40 - Malargüe
Foto: Gentileza.

Profesores y estudiantes de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UNCUYO, junto con la Dirección de Turismo de Malargüe, desarrollaron el proyecto denominado “La geología de la ruta 40, un aporte de la FCEyN para Malargüe”. La iniciativa contó con el financiamiento de la Facultad a través de la convocatoria  “Jorge A. Sabato”.

Para el proyecto se eligieron ocho sitios destacados en los 210 kilómetros de la ruta 40 sobre el departamento del sur Mendoza. Dentro de la propuesta, no sólo se recopiló información si no que también se diseñó la implementación de carteles interactivos para que turistas, a través del uso de código QR.

"El convenio que generamos con la carrera de Geología, que está aquí en Malargüe, permite poner en valor la riqueza geológica a través de cartelería tanto física como virtual. Esto llevó una serie de estudios académicos rigurosos", comentó a Mendoza Hoy Marcelo Rivarola, director de Turismo de Malargüe.

Esta nueva forma de encarar el viaje por la Ruta 40 es un reconocimiento a la complejidad que implica disfrutar cada kilómetro sabiendo que su belleza no se agota en su aspecto visual, sino que se crece cuando se puede mirar la historia de un planeta a través del paisaje. Así, quien se lanza a recorrerla sabe que le aguarda una aventura inexorable en la que cada sitio cuenta una historia de lo que fue, pero también de lo que será nuestro suelo.

Cuesta del Chiuido / Gentileza: Miguel A. Martín.
Cuesta del Chiuido / Foto: Miguel A. Martín.

El viaje comienza en el cruce del río Malargüe, el principal afluente de la Laguna de Llancanelo. La siguiente parada es la denominada “Cuesta del Chiuido” la cima del recorrido por la 40. “Allí se pueden observar las maravillosas vistas panorámicas que ofrece la cuesta, descubriendo a su paso miradores encantados, cascadas de agua cristalina, cárcavas de piedra marcadas por el paso del tiempo y gran cantidad de fósiles marinos”, comentó Rivarola.

Siguiendo el camino se llega a Bardas Blancas un lugar en el que puede observarse “un manadero natural de petróleo. Lo que deja ver que estas tierras no solo son importantes por su valor geológico y turístico sino también por su potencial económico” relató Diego Cattaneo, docente y coordinador del proyecto. Avanzando sobre la emblemática ruta llegamos al Geoparque Llano Blanco, un portal para viajar al pasado remoto. La tierra nos regala fósiles continentales, marinos y el renombrado bosque petrificado, uno los lugares con mayor valor paleontológico y geológico.

Payunia  / Gentileza: Miguel A. Martín.
Reserva Natural de La Payunia / Foto: Miguel A. Martín.

El sol va cayendo sobre el horizonte malargüino y el viaje se detiene en “La pasarela”. Allí, el Río Grande se encajona en un cañón de basalto negro y comienza el territorio de la Reserva Natural de La Payunia, la zona más densa y variada de volcanes del mundo.

El segundo día de recorrido arranca en el Infiernillo una cuesta hecha de una gran colada de lava basáltica. El siguiente sitio es el Parque de Huellas, una zona poblada de huellas de dinosaurios de 70 millones de años de antigüedad. "Tiene huellas de dinosaurios del cretácico tardío y son los últimos, que se ha comprobado científicamente, que tenían dedos. Es uno de los parques más importantes del mundo", señaló Marcelo Rivarola.

Castillos de Pincheira / Foto: Emiliio Diumenjo.
Castillos de Pincheira / Foto: Emilio Diumenjo.

El final del viaje se sitúa en uno de los lugares más emblemáticos de Malargüe: Los castillos de Pincheira, “una formación natural producida por sedimentación de antiguas erupciones volcánicas, la erosión del agua y viento”, mencionó Diego Cattaneo.

Con este proyecto, Malargüe presenta una nueva forma no solo admirar sus paisajes naturales sino también de  conocer la historia geológica de su tierra y quiénes la habitaron.

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